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lunes, 28 de abril de 2014

El Realismo Mágico de Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez nos deja en el mes del libro. Qué honorable me resulta su partida, muere casualmente como Úrsula: un jueves santo. Sin embargo la muerte es algo inútil cuando se trata de un escritor como Gabriel García Márquez. Hoy, sus letras quedan inmortalizadas a través del tiempo, su luz de vida invade de forma radiante hasta el rincón más sombrío gracias a su infinita literatura. Pocos son los escritores que en vida alcanzan el éxito y el reconocimiento que les corresponde, y Gabriel García Márquez se ganó con creces el espacio que se merecía.

Un novelista, cuentista, guionista y periodista colombiano que en el año 1982 recibe el premio nobel de literatura por su obra Cien años de soledad, que es considerada parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos. 

Las experiencias vividas en la temprana edad son las que él utiliza y conserva para dar origen a la elaboración de sus escritos. Entonces, la infancia cumple un rol fundamental, los sucesos ocurridos durante los primeros ocho años de su vida son los que alimentan su esencia y sostienen sus obras literarias. Gabriel García Márquez mantuvo el espíritu de su niñez, desde esa base la imaginación abre paso a la creación. 

Gabriel García Márquez desde muy pequeño estuvo al cuidado de sus abuelos maternos. Su abuelo, El coronel Nicolás Márquez, lo describe como su “cordón umbilical con la historia y la realidad”. A su abuela, Tranquilina Iguarán, la recuerda como una mujer imaginativa y supersticiosa que llenaba la casa con sus historias de fantasmas y premoniciones. Tanta fue la importancia que tuvo en la vida del escritor que la considera como su principal influencia literaria, por transmitirle esa forma tan original de ver el mundo. Cuando ella contaba sus historias, trataba lo insólito como algo realmente normal y natural, sin importarle cuán fantasiosos e irreales fueran, siempre los refería como una verdad absoluta. Treinta años después es su abuela quién lo inspira para darle vida al personaje de Úrsula Iguarán en su libro Cien años de soledad

De esta manera el Realismo Mágico de García Márquez es la representación misma de la realidad, es su infancia, los pueblos perdidos, las costumbres indígenas. Su ciudad natal Aracataca, le sirve como referencia geográfica para crear Macondo, un lugar que arde, afectado constantemente por la violencia al igual que su país y que a través del Realismo Mágico encuentra la forma ideal para generar la salida de la libertad y la justicia.

La realidad se va uniendo con la historia de Colombia y su continente, de esta manera Latinoamérica palpita en Cien años de soledad. Gabo nos narra los acontecimientos dolorosos como algo existente, que no cambia y se siente. Entonces, pueden transcurrir cien años en la historia de la humanidad y los problemas de la sociedad no cesarán, porque el hombre en soledad sigue cometiendo los mismos errores una y otra vez. 

Un hombre como García Márquez, no puede ser de aquí, sino de todas partes. Seguramente ya era hora de preparar sus andanzas para una nueva excursión, era el momento preciso para emprender su viaje hacia ese universo sin fin que él mismo ideó para sí mismo y para todos, sin distinción alguna. Gabo, como solían decirle sus más cercanos amigos y compatriotas, nos abrió sus magníficas puertas para enseñarnos un mundo completamente nuevo, distinto a todos los demás, su Realismo Mágico es hoy la llave principal para reencontrarnos con él y su mundo entero.

lunes, 21 de abril de 2014

Lágrimas de chocolate














Como agua para chocolate
Laura Esquivel
Debolsillo
2005
210 páginas



Como agua para chocolate, es un libro orientado exclusivamente a entretener al lector, cumpliendo de este modo su función sin mayor dificultad. Un Best Seller, con una estructura básica, demasiado simple que lo convierte en un texto corriente, fácil de digerir y comprender. Sin embargo, se van utilizando diversos términos que particularmente aquí no son conocidos, debido a la existencia de variables diatópicas en el vocabulario. Un ejemplo que deja en evidencia esta reciente observación, serían los nombres en las recetas de cocina que la protagonista, Tita, va preparando ‘’Mole de guajolote con almendra y ajonjolí’’.


La historia es narrada sin seguir un orden temporal cronológico, la escritora utiliza diversas técnicas narrativas, siendo el racconto el primer recurso en aparecer y el flashback el más aplicado. En su primera parte, interioriza de inmediato en sus personajes, lo que provoca una sensación de carencia de misterios y descubrimientos ante los acontecimientos que se van desarrollando. Pese a que su género representa el Realismo Mágico su contenido se explicita demasiado, impidiendo un proceso de imaginación más allá de lo que se relata. 

Laura Esquivel intenta seguir con el género artístico del Boom latinoamericano, tras grandes exponentes tales como Gabriel García Márquez (Nobel de Literatura en el año 1982), Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, entre otros escritores de la segunda mitad del siglo XX. Un ejemplo de esto, se observa en el primer capítulo de Como Agua Para Chocolate, en donde se menciona que “Tita fue literalmente empujada a este mundo por un torrente impresionante de lágrimas que se desbordaron sobre la mesa y el piso de la cocina’’. De esta forma se demuestra lo irreal y extraño, como algo común y cotidiano con el Realismo Mágico.

La novela envuelve un contexto social en donde la familia es autoritaria y conservadora, encabezada por Mamá Elena, una mujer rígida y autosuficiente, madre de Rosaura, Gertrudis y Tita. Sin embargo, se nota el miedo a la soledad que experimenta la madre, y por la misma razón condena a su hija menor a permanecer junto a ella, cuidándola hasta que muera.

Como es típico, el enganche siempre lo envuelve una historia de amor en la obra. Tita y Pedro están enamorados, pero es un amor prohibido y como es de esperarse lo prohíbo muchas veces se vuelve algo deseable. De esta manera, vemos a una Tita sentenciada y manipulada por su Madre, y por otro a un Pedro cobarde que no es capaz de enfrentar su sentir de la forma correcta. 

A pesar del tiempo y la distancia, el amor de Tita y Pedro siempre se mantuvo cálido frente al sol. Sin embargo, llegan a un momento en que su deseo estalla y se derrite, disolviéndolo todo. Los personajes terminan muriéndose cuando por fin podían estar juntos, consumiéndose en el fuego como palitos de fósforos… ni las lágrimas de chocolate alcanzan a apagar las llamas. Tanto se desea su unión, que el desenlace se vuelve desilusionante, casi como una copia barata de aquellos finales trágicos de las obras más populares, existentes en la historia de la literatura. 

Se comprende en la historia que Tita, el personaje principal de esta novela, es un ser sumiso que está condenada a las tradiciones familiares de su época. Sin embargo, a mi parecer, se convierte en el sujeto que más inspira libertad. Mientras más se oprimen sus deseos, mayor es su necesidad por encontrar aquella libertad espiritual que tanto se le niega. Entonces, obtenerla se vuelve su objetivo primordial, una lucha constante por desbordar todas aquellas represiones que han sido contenidas, provocando tarde o temprano la llegada de un tsunami interior. 

Sin embargo, se puede destacar una cierta originalidad en el libro, cuando la historia se complementa con la cocina. En la novela encontramos en su mayoría sucesos de esta índole, esa relación estrecha que posee con la comida: ´´Tita apretaba las rosas con tal fuerza contra su pecho que, cuando llegó a la cocina, las rosas, que en un principio eran de color rosado, ya se habían vuelto rojas por la sangre de las manos y el pecho de Tita. De pronto escuchó claramente la voz de Nacha’’, dictándole al oído una receta prehispánica donde se utilizaban pétalos de rosa. La protagonista deja una evidencia al registrar en su diario de vida el modo de preparación de cada una de sus recetas, declarando a su vez todos aquellos acontecimientos que le fueron sucediendo con cada una de ellas. 

Como agua para chocolate tiene una narrativa que se explaya y que contrasta en sus personajes las diversas temáticas que en la novela se desatan, ya que cada uno de ellos tiene algo por resolver. Entonces, ese motivo que mueve a los personajes es el que finalmente transforma el libro en un texto que entretiene y que recrea al lector.

jueves, 3 de abril de 2014

Como agua para chocolate - Reseña












Título: Como agua para chocolate
Autor: Laura Esquivel
Editorial: Debolsillo
Año: 2005
N° de páginas: 210




Como agua para chocolate es una novela romántica escrita por Laura Esquivel, ambientada en pleno período de la Revolución Mexicana, relatando los acontecimientos vividos por la familia De la Garza compuesta por mamá Elena y sus tres hijas, Rosaura, Gertrudis y Tita. Siendo esta última hija la que da inicio al desarrollo de la historia, marcadas por las antiguas tradiciones familiares que finalmente condenan el destino de Tita. Un Best Seller, orientado a todo público que guste y disfrute de aquellas comedias agridulces, llena de amores y desencuentros. Su título rebuscado, nos deja una interesante noción con respecto a lo que la obra en general significa, tanto así, como un mensaje subliminal. ‘’Estar como agua para chocolate’’ es estar a punto de explotar de rabia o de pasión amorosa. La obra consta de doce capítulos, desarrollándose a través de entregas mensuales, recetas de cocina y remedios caseros, dejando una huella relevante en cada una de ellas, como también un sabor constante en nuestras bocas por cada letra. La historia es narrada por la nieta sobrina de Tita, a través de las recetas de cocina que son heredadas por su tía abuela, convirtiéndose así en el registro de los acontecimientos.  
La familia de la Garza es dominada por mamá Elena, quien enviudó poco tiempo después de que Tita naciera. La madre se caracteriza como una mujer dominante, matriarcal y muy tradicional. Por ende, da inicio a una tradición familiar que consistía en que su hija menor debía permanecer soltera, para cuidar de ella hasta el día de su muerte. Tita se enamora profundamente de Pedro y él la corresponde, pero eso parece no ser suficiente, ya que es un amor prohibido. Entonces, Pedro se casa con la hermana mayor de la familia, Rosaura, solo para permanecer al lado de su amada Tita. Claramente esto le hace daño, lo que provoca en el lector una cierta complicidad, sintiéndose en el mayor de los casos identificado con sus desbordantes sentimientos, ya que para Tita, Pedro la ha traicionado.
Esta obra nos hace reflexionar nuestro interior, posiblemente en aquellas escapatorias que las personas suelen tener o buscar, para poder disminuir así sus propios dolores y nostalgias. Tita fue prácticamente criada en la cocina de su casa, lo que explica el apego y la  inmensa pasión por la comida. Lidiar con un destino así, es realmente mortificante, pero Tita lucha por sobrevivir y sin embargo no está sola, tiene a su cocina y es su espacio, la forma correcta para desahogar sus penas.
Como agua para chocolate, es un libro atrayente, lleno de realismo mágico, una novela que nos envuelve con su afición culinaria, mezclándose así con la vida cotidiana. De esta manera las recetas preparadas por Tita sufren sorprendentes alteraciones de acuerdo al estado de ánimo en la que ella se encuentre.
Por último, nos deja en claro la capacidad del ser humano para obrar según su propia voluntad. Se puede vislumbrar como Tita finalmente es capaz de lucha por dejar aquella sumisión que la reprime, con el objetivo de encontrar la libertad espiritual que tanto necesita y que no puede ser negada a ningún individuo.